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Sintra Imprimir E-Mail


Sintra es uno de esos lugares llenos de magia y misterio donde la naturaleza y el hombre se combinan en una simbiosis tan perfecta que la UNESCO la clasificó como Patrimonio de la Humanidad.

Si en lo alto de la sierra, el siglo XIX vio nacer el Palacio de Pena, fruto del sueño de un rey artista, D. Fernando de Saxe-Coburgo Gotha, las faldas de la montaña se vieron salpicadas de palacetes como Monserrate, envuelto en la exuberancia de su parque exótico y de quintas como la Regaleira, para transportarnos al mundo de los símbolos iniciáticos.

Paseando por Sintra puede descender al neolítico en Tholos do Monge, disfrutar del horizonte en las murallas del castillo de los Moros, sentir la austeridad del Convento de los Capuchinos, sensibilizarse en los rincones del Parque da Pena, lugar de amor y de exotismo.

En el centro histórico de la ciudad, haga un apasionante recorrido por el pasado de la Humanidad, por calles laberínticas, escalerillas y arcadas.

En el medio descubrirá fácilmente las enormes chimeneas del Palacio Nacional. Es la más fascinante construcción regia de Portugal, seductor conjunto de múltiples gustos que le otorgan una extraña belleza. Dentro de sus paredes sentirá los ecos de la noticia que recibió D. Manuel I de los descubrimientos de la India y de Brasil o de la voz de Luís de Camões recitando las "Lusíadas" para el rey D. Sebastián. Y ver la azulejería mudéjar más vasta y rica de la Península Ibérica. "El lugar más bienaventurado de todo el mundo habitable" le espera.

En la villa de Sintra, retiro de verano de los reyes de Portugal, le encantará el Museo do Brinquedo, con más de 20.000 juguetes, desde el siglo III a.C. hasta nuestros días. El museo incluye un taller de restauración de juguetes, donde niños y adultos pueden asistir a los trabajos de recuperación.

El Sintra Museo de Arte Moderno - Colección Berardo expone un importante acervo de arte contemporáneo internacional, en una perspectiva de lo que ha sido el arte europeo y americano desde los años 20 hasta nuestros días.

Un día en Sintra

Pronto por la mañana, al ritmo del trote de los coches de caballos, sugerimos que haga la Volta do Duche. Camine por los jardines seculares de Quinta da Regaleira, con sus símbolos y prácticas de cariz iniciático.

Después aproveche para descansar un poco. Siéntese en la terraza del café París, tome un café y deguste una "queijada" de Sintra. O vaya a la pastelería Piriquita a deleitarse con sus famosos "travesseiros".

El Palacio de Sintra se distingue sobre todo por su dos chimeneas cónicas. Data de finales del siglo XIV y siempre fue utilizado por los reyes a lo largo de la Historia de Portugal, como lugar de veraneo. Alberga la mayor colección de azulejos del siglo XVI de Europa.

No verá Sintra si no visita el palacio más romántico en Portugal, el da Pena, por la reconstitución fantasiosa y neo-manuelina de un palacio al gusto del romanticismo. La construcción del Palacio se debe a la iniciativa del rey D. Fernando II. Respire hondo en el Parque da Pena y admire el paisaje cultural, hoy Patrimonio Mundial.

Durante los meses de julio y agosto, los Palacios de Sintra y da Pena, así como el Centro Cultural Olga de Cadaval, acogen el Festival de Sintra con música clásica y danza.

La Sintra de los Reyes

Sintra, el Monte de la Luna, fue lugar místico para los antiguos y apreciada a lo largo de los tiempos. También fue especial para D. Manuel I, quien aquí vivió y dejó legado.

Al casarse con D. Isabel, su primera mujer, fue a vivir al Palacio de la Villa, que decoró a su gusto. Fascinado por el arte mudéjar del Sur de España, decidió remodelar las dependencias, dejando como herencia una auténtica galería de arte en azulejos del siglo XVI. El Salón de los Árabes es el mejor ejemplo. Repare en la fuente del centro, a cuyo alrededor se sentaban en cómodos cojines a la hora de la comida.

Tras la muerte de D. Isabel, se retiró al alto de la Sierra, a un convento, y ahí quedó esperando impaciente el regreso de la armada de Vasco da Gama, de su viaje marítimo a la India.

Ya en el siglo XIX, el rey consorte D. Fernando de Saxe Coburgo-Gotha se enamoró de Sintra y ordenó construir el Palacio da Pena en el mismo lugar. Su espíritu Romántico adoptó la imaginería manuelina y creó un espacio lleno de significado, al que añadió símbolos de la masonería de la que formaba parte. Desde entonces Sintra entró en las grandes rutas europeas del Romanticismo y el espíritu neo-manuelino inspiró a viajeros de todo el mundo, como Lord Byron. Déjese encantar también.

Las playas cerca de Sintra

Integradas en paisajes de gran belleza natural y escondidas entre ensenadas rocosas en los lugares más recónditos, surgen pequeñas playas de fina arena – playa de Ursa, de Azenhas do Mar y de Magoito – que compaginan lo mejor del ambiente de montaña con el de playa.

Dé un paseo en el tranvía que une Sintra con la playa das Maçãs, y coma en el restaurante de la playa de Adraga, donde le encantará el pescado y marisco, siempre frescos. Al atardecer, cuando refresca, vaya a conocer los pequeños pueblos y aldeas de pescadores de los alrededores, y recorra las estrechas callejuelas, deteniéndose aquí y allí para charlar con sus vecinos.

Fotos de Sintra