Las siete colinas de Lisboa

A orillas del Atlántico, Lisboa se fue construyendo sobre colinas desde hace más de 2 mil años. Una larga historia que se puede conocer subiendo a pie a los miradores. Fáciles de encontrar, son la mejor manera de entender la evolución de la ciudad.

Empiece por el Castillo, en el que Lisboa nació mirando al río. Recorra las calles estrechas que descienden en forma de anfiteatro por los barrios de Morería y Alfama y déjese envolver por su vida cotidiana.

En la Baixa, vale la pena subir en el Ascensor de Santa Justa, construido por un discípulo de Eiffel. Con un siglo de edad, sigue llevándonos hasta el mejor mirador sobre el corazón de la ciudad.

En Restauradores, elija de un lado el Ascensor de Lavra hasta el Jardín de Torel, y del otro, el Ascensor de Gloria, que sube al Jardín de San Pedro de Alcántara.

Son dos visiones que se cruzan.

Desde San Pedro de Alcántara, siga hacia el Chiado, el barrio favorito de los poetas portugueses. No le extrañe si Fernando Pessoa le hace compañía, ya que continúa sentado en la terraza del Café "A Brasileira". Muy cerca, el Jardín de Santa Catarina es un mirador sobre el Puerto de Lisboa, donde el gigante Adamastor, personificación de los peligros a los que se enfrentaron los descubridores, sigue vigilando el Océano Atlántico.

Podrá hacer el recorrido de las colinas en tranvía, saliendo de la Plaza del Comercio. Conozca los barrios históricos y descubra como ha crecido la ciudad en tiempos modernos.

En cuanto a las 7 colinas, a imagen de la mítica Roma, siempre que subimos a un mirador e intentamos contarlas, acabamos por perdernos.