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La Historia de Lisboa Imprimir E-Mail

Del Neolítico hasta el Imperio Romano

Durante el neolítico, la región estaba habitada por el sustrato de población preindoeuropea que se viene en denominar preíbero. Como en otros puntos de la Europa atlántica, se construyeron monumentos religiosos llamados megalitos, dólmenes y menhires que aún se pueden observar en los alrededores de la ciudad. Pueblos celtas entraron en contacto con el sustrato anterior y se asentaron en la zona antes del primer milenio antes de Cristo, surgiendo tribus de habla céltica como los conii y los Cempsii.

Descubrimientos arqueológicos han demostrado que en el lugar donde actualmente se encuentra Lisboa existía un puesto comercial fenicio, desde el 1200 a. C., que ocupaba el centro de la ciudad, en la ladera sur de la colina del castillo. El magnífico puerto natural que creaba en estuario del río Tajo lo convirtió en el punto ideal para crear un asentamiento que proveyera de comida a los barcos fenicios que se encontraban en ruta comercial hacia las islas del Estaño (actualmente Islas Sorlingas y Cornualles). La nueva ciudad debió haberse llamado Allis Ubbo o puerto seguro en fenicio, según una de las diversas teorías que hay sobre el origen del nombre. Otra teoría dice que la ciudad toma su nombre del nombre prerromano del río Tajo, Lisso o Lucio. Aparte de para navegar hacia el norte, los fenicios también aprovecharon la situación de la nueva colonia en la boca del río más grande de la península ibérica para comerciar con las tribus del interior de las que obtenían metales preciosos. Otro importante producto local era la sal, el pescado salado y los mundialmente famosos caballos lusitanos. Recientemente han sido encontrados restos fenicios del siglo VIII a.C. bajo la Catedral medieval de la ciudad.

Los griegos conocían Lisboa como Olissipo y Olissipona, nombre que pensaban que derivaba de Ulises, que para los romanos era Odiseo, debido a que esta fue la ciudad que, según la mitología, creó Ulises tras huir de Troya y antes de partir hacia el atlántico huyendo de la Coalición Griega. Así lo recoge también Luis de Camões en Os Lusíadas (1572), la epopeya nacional de los portugueses. Más tarde, el nombre degeneró en el latín vulgar Olissipona.

Del Imperio Romano hasta la conquista árabe

Durante las Guerras Púnicas, después de la muerte de Aníbal Barca (cuyas tropas incluían a miembros de la tribu de los Conii), los romanos decidieron arrebatar a Cartago su posesión más valiosa, Hispania (nombre dado por los romanos a la Península Ibérica). Tras la derrota de los cartaginenses a manos de Escipión el Africano en Hispania oriental, la pacificación del oeste la llevó a cabo el cónsul Décimo Junio Bruto Galaico. Él firmó un acuerdo con Olissipo para que ésta enviara a sus súbditos a luchar junto con las legiones romanas contra las tribus célticas del noroeste. Como compensación, Olissipo se integró en el imperio con el nombre de Felicitas Julia, constituyendo un Municipium Cives Romanorum. Se garantizó el autogobierno en un territorio de 50 kilómetros alrededor de la ciudad, estaban exentos de impuestos y sus ciudadanos tenían los privilegios de los ciudadanos romanos. La zona pasó a constituir la provincia de Lusitania con capital en Emerita Augusta. Los ataques de los lusitanos a la ciudad durante las frecuentes rebeliones debilitaron la ciudad y hubo que construir un muro.

Durante el reinado de César Augusto, los romanos construyeron un gran teatro; unas termas situadas en la actual Rua da Prata; Los templos de Júpiter, mitología, Cibeles, Tetis y Idae Phrygiae (un culto poco común procedente de Asia Menor), a parte de templos en honor al emperador; una gran necrópolis bajo la actual plaza de Figueira; un foro y otros edificios como la ínsulae, una zona de viviendas entre la actual colina del castillo y el centro de la ciudad. Muchas de estas ruinas fueron desenterradas a mediados del siglo XVIII, cuando el descubrimiento de Pompeya desató una ola de furor arqueológico en las clases altas europeas.

Económicamente Olissipo era conocida por su garum, una especie de salsa de pescado afrodisíaca muy valorada entre las élites del imperio, que se exportaba en ánforas hasta Roma y otras ciudades. Vino, sal y sus famosos caballos eran otros elementos de exportación. La ciudad prosperó cuando se terminó con la piratería y llegaron avances tecnológicos, que permitieron la expansión del comercio con las nuevas provincias romanas de Britania. La ciudad era gobernada por una oligarquía dominada por dos familias, los Julii y los Cassiae. Hay constancias de peticiones hechas al gobernador de la provincia en Mérida y al emperador Tiberio, como una en la que solicitaban auxilio para terminar con los monstruos marinos que atacaban a los barcos. El romano lisboeta más famoso fue Sertorio que llevó a cabo una rebelión contra el dictador Sila. Junto con la mayoría de hablantes de latín existían minorías de comerciantes griegos y esclavos. La ciudad estaba conectada por calzadas romanas a otras dos ciudades, Bracara Augusta en la provincia Tarraconense (actualmente la ciudad portuguesa de Braga) y Emerita Augusta (actualmente Mérida)

Gobierno Musulmán

Lisboa fue tomada por los árabes aproximadamente en el 711, bajo cuyo gobierno la ciudad floreció. Los musulmanes, procedentes del norte de África y Oriente Próximo, construyeron varias mezquitas, casas y los muros de la ciudad, que actualmente se llama Cerca Moura. La ciudad mantuvo una población diversa entre la que se encontraban cristianos, bereberes, árabes, judíos y saqalibas.

El árabe se impuso como idioma oficial. El mozárabe era la lengua materna que hablaba la población cristiana. El Islam era la religión oficial, practicada por los árabes y los muladís, los cristianos y judíos podían mantener sus creencias, en calidad de Dhimmis, y previo pago del Jizyah.

La influencia musulmana todavía puede ser observada en el Alfama, la parte vieja de la ciudad que resistió al terremoto. Algunos nombres derivan del árabe; la Alfama, el distrito más antiguo de Lisboa, deriva del árabe al-hamma.

En 844, los vikingos atacan Lisboa con 54 bajeles y la saquearon durante 13 días antes de ser expulsados. Hubo otra invasión vikinga en 966. Por un breve periodo de tiempo, durante el periodo Taifa, Lisboa pertenecía a la Taifa de Badajoz, mientras se mantuvo bajo el poder de Sabur al-Saqlabi.

Un primer intento de los portugueses de tomar la ciudad fracasó en 1137. En 1147, como parte de la Reconquista, un grupo de caballeros franceses, ingleses, alemanes, y portugueses, liderados por Alfonso, asediaron y conquistaron Lisboa, pasando a manos cristianas.

La reconquista de Portugal y el restablecimiento del Cristianismo es uno de los eventos más significativos de la historia lisboeta. El árabe perdió su estatus de oficialidad y poco a poco fue dejado de usarse en la vida cotidiana. La población musulmana que quedó se convirtió al catolicismo o fueron expulsados, mientras que las mezquitas se transformaron en iglesias.

De la Edad Media al Imperio Portugués

Recibió su primer fuero en 1179, convirtiéndose en capital de Portugal en 1255 debido a su localización central en el territorio portugués. Durante los últimos siglos de la Edad Media, la ciudad se expandió sustancialmente y se convirtió en un importante centro comercial.

Entre 1383 y 1385 hubo una guerra civil en Portugal por la sucesión del último rey de la dinastía de Borgoña, Fernando I, entre los partidarios de doña Beatriz de Portugal, la esposa del rey Juan I de Castilla y los de Juan I de Avís. Lisboa, alineada con el bando de Avís, sufrió un duro y largo asedio marítimo y terrestre por parte del ejército castellano (que intervino en la crisis a favor de Beatriz), levantado por una epidemia de peste entre los sitiadores. Una segunda invasión terrestre en dirección a la debilitada capital, recién salida del asedio, fue derrotada en Aljubarrota en 1385.

En 1290, Dionisio I fundó una escuela universitaria llamada Estudo Geral (Estudio General), actualmente Universidad de Coimbra, siendo trasladada varias veces a Coimbra donde se instaló de forma definitiva en el siglo XVI. La ciudad refundó su propia universidad en 1911 después de siglos de inactividad, reuniendo diversas escuelas y colegios universitarios preexistentes (por ejemplo la Escola Politécnica). Actualmente hay tres universidades públicas en la ciudad Universidad de Lisboa, Universidad Técnica de Lisboa y Universidad Nueva de Lisboa y un instituto universitario privado, el ISCTE.

La mayoría de las expediciones portuguesas de la Era de los Descubrimientos partieron de Lisboa durante los siglos XV y XVII, incluyendo la salida de Vasco da Gama hacia la India en 1497. El siglo XVI supone la era de oro de Lisboa. La ciudad se convierte en un punto de comercio europeo con el lejano oriente, mientras que el oro de Brasil arribaba a la ciudad.

Tras la incorporación de Portugal a la Monarquía Hispánica de Felipe II de Castilla, I de Aragón y I de Portugal (1580), se consideró incluso el establecimiento de la corte en Lisboa, pero se descartó, en beneficio de Madrid, donde se había fijado la capital en 1561. Los principales episodios de la revuelta de restauración de 1640, que obtuvo la independencia de Portugal, tuvieron lugar en Lisboa.

El 26 de enero de 1531 la ciudad sufrió un terremoto que mató a miles de personas. Al inicio del siglo XVIII, durante el reinado de D. João V, la ciudad es dotada con una gran obra pública extraordinaria para la época: el Acueducto de las Aguas Libres.

El 1 de noviembre de 1755 Lisboa fue destruida por el Terremoto, que mató a entre 60 mil y 90 mil personas y destruyendo el 85% de la ciudad. Voltaire escribió un poema, Poême sur le désastre de Lisbonne, justo después, y mencionó el terremoto en su novela Cándido de 1759 (de hecho, algunos argumentan que su crítica al optimismo fue inspirada en el terremoto).

Después del terremoto de 1755, la ciudad fue reconstruida según los planes del Marqués de Pombal, por lo cual, a la parte central, se le denomina Baixa Pombalina. En vez de reconstruir la ciudad medieval, el Marqués de Pombal decidió destruir lo que había resistido al terremoto y reconstruir la ciudad con normas urbanísticas de la época. La cuadrícula adoptada en los planos de reconstrucción permitió diseñar las plazas de Rossio y de Terreiro do Paço, esta última con una bellísima arcada abierta al Tajo.

Siglos XIX y XX

A principios del siglo XIX, Portugal fue invadido por las tropas de Napoleón Bonaparte, obligando al rey Juan VI a huir a Brasil. La ciudad se resintió y muchos de sus bienes fueron saqueados por los invasores. Las tropas napoleónicas fueron expulsadas por los ejércitos angloportugueses al mando de Arthur Wellesley, Duque de Wellington. Éste permitió a los ocupantes la evacuación de la ciudad, acordada en la Convención de Cintra, decisión que no gustó al gobierno británico, al punto de reclamarle brevemente a Londres. La ciudad vivió intensamente la guerra civil portuguesa y comenzó la época del florecimiento de las cafeterías y teatros. Más tarde, en 1879, fue abierta la Avenida da Liberdade que inició la expansión de la ciudad más allá de la Baixa.

Lisboa fue el centro del golpe republicano del 5 de octubre de 1910, que instauró la República Portuguesa. Previamente, había tenido lugar el asesinato de Carlos I en 1908.

Durante la II Guerra Mundial, Lisboa fue uno de los pocos puertos atlánticos europeos neutrales, siendo una puerta de salida de refugiados hacia los Estados Unidos y un nido de espías.

En Lisboa tuvo lugar la Revolución de los Claveles que en 1974 puso fin al régimen dictatorial que se mantenía en el poder desde 1928. En 1988 un incendio en las inmediaciones del Chiado interrumpió la vida normal del área durante 10 años. Fue Capital Europea de la Cultura en 1994. La Expo '98 se celebró coincidiendo con la conmemoración del 500º aniversario del viaje a la India de Vasco da Gama. Este acontecimiento fue aprovechado para realizar una profunda remodelación en la ciudad.