Hoteles en Lisboa

 
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La Baixa es el corazón de la ciudad. Se encuentra sobre las ruinas de la antigua ciudad que destruyó el terremoto de Lisboa de 1755. Su planificación urbana, de calles en cuadrícula y edificios similares se debe al Marqués de Pombal. La Baixa es también el mayor distrito comercial de Lisboa. En ella se encuentran la mayoría de monumentos, como el Teatro Nacional Doña María II, la Praça do Comércio y el Rossio.

El 1 de noviembre de 1755 un violento terremoto, seguido de un incendio, destruyó el centro de Lisboa. El Palacio Real, la Casa de la India, palacios de la aristocracia, la nueva Casa de la Opera que se estaba construyendo, obras de arte y tesoros reales, se perdieron irreparablemente.

De las ruinas de la Lisboa medieval renació esta zona rediseñada en forma moderna y funcional, que quedó asociada al deseo y al pragmatismo del poderoso Ministro de D. José I, Marqués de Pombal, quién rápidamente ordenó la implementación de un proyecto de reconstrucción diseñado por Carlos Mardel y Eugénio dos Santos. Tras el cataclismo, la prioridad fue realojar a las personas y reanudar la vida mercantil, para lo que fue necesario reconstruir rápidamente.

La Lisboa de la segunda mitad del siglo XVII adquirió así el rigor de un trazado geométrico, sobre cuya distribución en forma de malla, se construyeron edificios dotados de un sistema antisísmico, denominado ´gaiola´ (jaula), estructura de travesaños de madera cruzados sobre la cual se levantan las paredes. La construcción fue absolutamente revolucionaria para la época ya que, por primera vez, se empleó la fabricación en serie, con la normalización de algunos elementos como: ventanas, balcones de primeros pisos, peldaños y partes internas forradas con sillerías de azulejos.

Aunque la ´Baixa de Lisboa´ o ´Baixa Pombalina´, como también se la conoce en homenaje a Pombal, no se caracterice por la monumentalidad de sus edificios, representativos de un nuevo orden social que revaloriza la clase comerciante y financiera, en contrapartida, la armonía del conjunto, las calles perpendiculares desde donde se vislumbra el Tajo, las tiendas de comercio tradicional y monumentos interesantes hacen que este paseo por el corazón de Lisboa sea una experiencia extremadamente agradable.